El mundo o Dios
1 Juan 2/15-17
1Jn 2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
1Jn 2:16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
1Jn 2:17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Aunque Juan repite la importancia del amor y que Dios es amor (1Jn 4:7-8: "Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.") también revela que Dios aborrece cierto tipo de amor: El amor al mundo (Jn 15:18-20: "Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.").

En este texto Juan expresa una variación particular de la cuarta prueba que es la prueba del amor. En sentido positivo, el cristiano ama a Dios y a los demás cristianos, mientras que en sentido negativo una ausencia de amor al mundo debe ser la característica habitual de los que en verdad han nacido de nuevo

Juan nos da un mandato y tres razones por las cuales debemos obedecer ese mandato.

El mandato es a no amar al mundo. 1Jn 2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. En sentido positivo, el cristiano ama a Dios y a los demás cristianos, mientras que en sentido negativo una ausencia de amor al mundo debe ser la característica habitual de los que en verdad han nacido de nuevo. 

No amar al mundo, es una orden, un imperativo, un mandamiento de Dios. Pero ¿qué es el mundo? El mundo aquí no es una referencia a la creación natural que nos rodea. Designa más bien al sistema que el hombre ha levantado en un esfuerzo por hacerse feliz sin Cristo. - cualquier círculo en el que el Señor Jesús no es amado ni bien acogido-. Alguien lo ha definido cómo «la sociedad humana hasta allí donde está organizada en base de principios falsos, y caracterizada por deseos bajos, valores falsos y egoísmo».

“ Amor”; significa aquí afecto y devoción. Es Dios y no el mundo quien debe ocupar el primer lugar en la vida del cristiano ( Mt 10:37-39: "El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará."; El amor hacia las cosas del mundo es un adulterio del corazón del hombre, cuando en lugar de amar al Creador ama lo creado, relegando a este Creador a un segundo plano. Este es un tipo de idolatría peligrosa que Dios prohibe y condena.

Es sencillo saber si nosotros estamos quebrantando este mandamiento. Piensa por un momento a que le dedicas la mayor parte de tu tiempo. Cuales son los pensamientos que mas permanecen en tu mente, cual es el tema de conversación que que te ocupa con frecuencia. Dios no compite con nada de eso. el demanda que le amemos a él sobre todas las demás cosas. Mar 12:30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Éste es el principal mandamiento.

Juan nos da un mandato y tres razones por las cuales debemos obedecer ese mandato. Las razones son. El que aman al mundo no ama a Dios. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Es absolutamente imposible vivir para el mundo y para Dios a la vez. Si somos dominados por el deseo de las cosas terrenales, no podremos realmente servir al Señor. El deseo del corazón del hombre nunca se sacia, y las tentaciones de satanas nos hace nunca se sacian.

Por tanto si estamos enfocados en satisfacer estos deseos terrenales pecaminosos, vamos a estar todo el tiempo enfocados en ellos.

En el mismo acto de emprender esto le robamos a Dios de lo que en derecho le pertenece. Es una cuestión de una división de lealtades. Allá donde está nuestro tesoro, allá estará nuestro corazón. En el esfuerzo por conseguir o satisfacer estos deseos, nos convertimos en siervos, esclavos de ellas.

Es totalmente imposible servir a las demandas del mundo y a Dios a la vez. El mundo nos va a exigir todo lo que tenemos y somos -nuestras tardes, nuestros fines de semana, el tiempo que deberíamos estar dando al Señor. Mat 6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Santiago 4:4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Porque las pasiones terrenales no proviene de Dios. 1Jn 2:16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Todo lo qué hay en el mundo. Mientras que las filosofías e ideologías del mundo así como muchas cosas que este ofrece parecen atractivas y deseables, todo es un engaño diabólico. Su naturaleza verdadera es maligna, dañina, perjudicial y satánica. Sus teorías mortales se levantan contra el conocimiento de Dios y cautivan el alma de los hombres

los deseos de la carne. deseos. Juan usa el término en sentido negativo para aludir a un deseo fuerte por las cosas malas. carne. El término se refiere a la naturaleza pecaminosa del hombre, el hombre rebelde y dominado por el pecado que se opone a Dios por inclinación propia. Sabemos por la palabra cuales son estos deseos de la carne. Ga 5:19-21: "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.". Satanás utiliza el sistema de maldad del mundo para incitar a la carne. 

los deseos de los ojos. Dice Macarthur, Satanás usa los ojos como avenida estratégica para incitar deseos erróneos  (fue el caso de Acan en Jos 7:20-21;  es el caso de David cuando miro a Bethsabe mientras se bañaba 2Sa 11:2;  y es advertido por nuestro Señor en Mat 5:27-29, donde nos declara que aun se puede cometer adulterio en el corazón cuando miramos con deseos lascívicos a una persona ajena).
La tentación que Satanás presentó a Eva consistió en atraerla a algo bello en apariencia, pero el resultado fue la muerte espiritual (Gén 3:6 era agradable a los ojos) y así son las cosas pecaminosas que este mundo nos presenta…de apariencia deleitosa pero su final es amargo y mortal como el veneno.

la vanagloria de la vida. Es una arrogancia en el corazón por las cosas que se poseen, esta arrogancia le produce complacencia y ostentación de lo que uno posee para impresionar a otras personas (Stg 4:16: "Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;”) es en realidad una obsesión con el representar un alto nivel y darnos importancia a nosotros mismos.
Este es un modelo usado por satanas desde el principio.
Cuando tentó a Eva (Gen 3:6), la tentó en estos tres aspectos.
También cuando el diablo tentó a Jesús en el desierto, esas fueron sus tres esferas de ataque (véase Mat 4:1-11). 

Tú vas a ser tentado en estas áreas porque satanas conoce bien que estas son las debilidades más importantes del corazón del hombre. Le funciono al principio y le sigue funcionando en muchos que hoy están seducidos, atraídos, y esclavizados por estas atracciones mundanales.
Por tanto, como creyente debes estar atento e identificar cuando estas tentaciones se presentan. Si estas ya en ellas, debes ponerle fin, y ese es el mandato, dejen de estar amando al mundo y las coas que están en el mundo.

Vale la pena aclarar que, esto no quiere decir que el cristiano no pueda disfrutar y beneficiarse de las cosas que hay en el mundo. Juan se esta refiriendo en primer lugar a las practicas pecaminosas y también a las que no son pecaminosas pero podrían serlo si las convertimos en el objeto de nuestro amor, por encima del amor hacia Dios y le dedicamos a ellas el tiempo que deberíamos dedicarle al Señor.

Recuerde que estamos viendo este mandado de no amar al mundo y las razones por las cuales debemos hacerlo de modo que mantengamos comunión verdadera con nuestro Dios.
En tercer lugar….

Debes obedecer este mandato …..Porque solo los obedientes estarán con Dios para siempre. 1Jn 2:17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Todo lo que conocemos hoy de este mundo llegara a su fin y por tanto todos los afectos que pudiéramos tener hacia ellos también terminara.

Sin embargo La Palabra nos enseña que aquel que hace la voluntad de Dios vivirá para siempre y esa era la idea que había en Juan, basando en la vida, muerte y resurrección y promesas que Jesus hizo, el sabia que este mundo y se pecado un día llegarían a su fin, por eso con sus palabras daba animo a los creyentes para que pudieran controlar su codicia, conducta desenfrenada y continuar haciendo la voluntad de Dios.
conclusión: 

Hoy mas que nunca el sistema de este mundo esta tratando de conquistar en corazones de la sociedad, no solo de los jóvenes. La tecnología, la cultura, esta tratando de cautivar a las personas y arrastrarlas a un mundo sin Dios. Un mundo sin valores espirituales.

Pero el Señor nos manda a no poner nuestro corazón en estas cosas, a recordar que ninguna de estas pasiones desenfrenadas hacia lo que ofrece el mundo provienen del El, nos exhorta a que tengamos dominio propios, balance, equilibrio en nuestra manera de vivir y que tengamos siempre presente, que hay cosas celestiales mejores que nos aguardan y solo los obedientes estarán con Dios para siempre.

no cambiemos la bendición de Dios por un plato de lentejas, sigamos adelante confiando en Cristo, en sus promesas eternas, para poder soportar las tentaciones.

que la idea de todo el bien que nos aguarda en la eternidad futura, nos Mantega firmes y fieles al Señor.

Esta mañana, si tu has reconocido que estás inclinándote en tu vida mas a las cosas de este mundo, que no le has dado el lugar a Dios que el demanda, te invito a buscar por medio del arrepentimiento, el perdón de Dios en esta mañana.

Renovemos nuestros votos al Señor. Dios es bueno.

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